Empresas y organizaciones ante el ODS 10

¿En qué consiste el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10?

A pesar de los avances logrados en algunas áreas durante los últimos años la ONU señala que la desigualdad es uno de los mayores retos de nuestra era y supone un obstáculo no solo para el desarrollo, sino también para la paz, y para asegurar los derechos humanos en todo el mundo.

La desigualdad de ingresos entre los diferentes países del mundo sigue creciendo, incluso a pesar de que el 40% más pobre de los habitantes de la mayoría de los países han logrado mejorar sus condiciones. El 10% más rico de la población posee el 40% de los ingresos mundiales totales y algunos informes sugieren que el 82% de toda la riqueza creada en 2017 fue al 1% de la población, la más privilegiada, mientras que el 50% más pobre no percibió ningún beneficio. Los últimos datos publicados por Eurostat demuestran cómo la crisis ha afianzado las desigualdades territoriales en la Unión Europea, la riqueza se concentra cada vez más en las grandes capitales europeas. La brecha que separaba en 2017 el PIB por habitante de la región más rica de Europa y la más pobre de España, se ha visto aumentada en los últimos diez años en un 41%, solo cinco comunidades españolas tienen un PIB por habitante por encima de la media europea.

Paralelamente, también aumenta la desigualdad dentro de los países, en los países en desarrollo, la desigualdad ha aumentado a nivel interno en un 11%. Los datos más recientes de la oficina estadística de la Unión Europea muestran que en España el 20% de la población con mayores ingresos recibe 6,6 veces más recursos que el 20% de la población con menores niveles, situándola como el cuarto país más desigual de la Unión Europea. Los registros del Instituto Nacional de Estadística apuntan que la mayoría de las regiones españolas que en 2000 tenían una renta per cápita por debajo de la media no han ganado posiciones, incluso algunas han sufrido un retroceso en su posición.

Esta desigualdad de ingresos perjudica, asimismo, la igualdad de oportunidades entre las personas, especialmente en el acceso a un trabajo digno o a servicios sanitarios y educativos. Además, existen determinados grupos vulnerables, como los migrantes, las mujeres o las personas con discapacidad, que sufren una mayor desigualdad de ingresos y oportunidades, por lo que requieren soluciones ajustadas a su contexto particular. Muestra de ello son los datos que reflejan que 3 de cada 10 personas con discapacidad en activo en España estaban en paro en 2017.

Los migrantes son uno de los grupos que sufre mayor desigualdad, aunque en las últimas décadas se han derribado algunas barreras para facilitar una migración ordenada, segura, regular y responsable, aunque esta dista de ser universal. Además, el cambio climático empieza a ser uno de los agravantes más fuertes para la migración por la necesidad de hacer frente a los efectos que ocasiona, como sequías o inundaciones.

La desigualdad constituye una amenaza para el desarrollo social y económico, debilitando el crecimiento de los países, fomentando la pobreza global, especialmente en relación a los grupos más vulnerables y mermando el sentimiento de realización y la autoestima de las personas.

El ODS 10 pretende reducir la desigualdad de ingresos y oportunidades entre países y dentro de ellos: reduciendo la pobreza en las zonas más desfavorecidas del planeta, promoviendo la inclusión social, económica y política de todas las personas, especialmente de los grupos vulnerables, impulsando políticas a nivel internacional para mejorar la regulación y el control de los mercados e instituciones financieras y alentando la cooperación al desarrollo y la inversión extranjera directa en las regiones que más lo necesiten.

Las empresas juegan un papel importante para conseguir alcanzar este Objetivo, proporcionando condiciones laborales dignas a través de toda su cadena de valor, especialmente para grupos desfavorables, redistribuyendo de forma más igualitaria los salarios a los empleados, implantando mecanismos para evitar la evasión fiscal y fomentando proyectos de cooperación al desarrollo.

¿Cómo pueden las empresas contribuir al ODS 10?

En el ámbito interno:

  • Creando una cultura de derechos humanos en la empresa, a través de la implantación de los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas.
  • Proporcionando condiciones laborales y sueldos dignos a los empleados y a través de la cadena de suministro, especialmente a proveedores que operen en países en desarrollo y a trabajadores migrantes, para asegurar que estas personas vivan en condiciones dignas.
  • Implementando políticas y procedimientos que hagan que las calificaciones, habilidades y experiencia sean la base para la contratación, colocación, capacitación y avance del personal en todos los niveles.
  • Adaptando la estrategia de negocio en la producción, distribución y comercialización de los productos y servicios para hacerlos más asequibles y accesibles para los consumidores de bajos ingresos.
  • Estableciendo procesos internos de transparencia para evitar prácticas de corrupción y de evasión fiscal, que impactan directamente sobre la desigualdad.
  • Involucración a colectivos vulnerables o personas con bajos ingresos en la cadena de valor; como empleados, distribuidores o proveedores para contribuir al aumento de sus ingresos.
  • Desarrollando las capacidades y formando a los trabajadores con salarios más bajos, para que puedan desarrollarse y ascender profesionalmente.
  • Adoptando políticas de igualdad dentro de la empresa, para proporcionar igualdad de oportunidades laborales a todos los trabajadores, independientemente de cualquier característica individual y fomentar estas prácticas en la cadena de suministro.
  • Proporcionando contratos en prácticas a jóvenes procedentes de entornos desfavorables, promoviendo la movilidad social y la diversidad en la empresa.
  • Proporcionando capacitación al personal sobre políticas y prácticas de no discriminación, incluida la conciencia de la discapacidad.
  • Ajustando el entorno físico para garantizar la salud y la seguridad de los empleados, clientes y otros visitantes con discapacidad.
  • Facilitando funciones e instrucciones, como las de seguridad en el trabajo, en distintos idiomas y en formatos accesibles.
  • Impulsando la economía local allá donde opere la empresa, especialmente en países en desarrollo, utilizando mano de obra y proveedores locales, protegiendo el entorno y apoyando a las empresas locales.
  • En el sector agroalimentario, llevando a cabo prácticas de comercio justo con los productores agrarios, pagando un precio justo y propiciando la mejora de sus condiciones salariales.
  • Cumpliendo con las leyes y regulaciones tributarias en los países de operación.

En el ámbito externo:

  • Utilizando las actividades de la empresa para reducir las desigualdades. Por ejemplo, una empresa del sector bancario ofreciendo remesas accesibles a trabajadores migrantes que necesiten transferir fondos a sus países nativos o una empresa del sector alimentario o textil, reduciendo el precio de sus productos para hacerlos más accesibles a los grupos desfavorecidos.
  • Abriendo nuevos negocios y actividades en países en desarrollo bajo el prisma de la sostenibilidad, ofreciendo trabajos decentes y seguros a la población local, que les permitan progresar socialmente.
  • Invirtiendo parte de las ganancias de la empresa en impulsar el desarrollo y las infraestructuras en los países en desarrollo en los que tenga operaciones.
  • Invirtiendo en adaptación climática en las regiones más vulnerables para que cuenten con los recursos suficientes y puedan hacer frente a los impactos climáticos.
  • Expandiendo las operaciones de la empresa a países que salen de conflictos, para acelerar la recuperación económica de la zona y proporcionar empleos a personas en situación de vulnerabilidad.
  • Creando becas destinadas a personas que vivan en situación vulnerable, con el objetivo de proporcionarles las habilidades, herramientas y conocimientos necesarios para encontrar empleo.
  • Destinando recursos a la ayuda humanitaria, para combatir la desigualdad que generan los desastres naturales y las guerras.
  • Realizando proyectos de cooperación al desarrollo y acción social con el foco en zonas o personas vulnerables, a nivel nacional e internacional.
  • Creando alianzas público-privadas con ONG, universidades, sector público y otras empresas para realizar proyectos que contribuyan a la reducción de las desigualdades.